martes, 17 de noviembre de 2009

La visión de los perros



Durante muchos años se discutió si la visión de los perros era de tipo fotópica (capaz de discriminar los colores) o escotópica (capaz de discriminar sólo entre sombras de blanco y negro). Desde el punto de vista anatómico existen en la retina de muchos mamíferos dos tipos de fotorreceptores: los bastones y los conos. Los primeros son los que se emplean para la visión en penumbra y producen una visión de tipo escotópica. Los segundos reciben más señales que los bastones en presencia de mayor intensidad de luz y son los responsables de la visión fotópica. En los perros la presencia de bastones es proporcionalmente muy superior a la de los conos. Esto demostraría que los perros no pueden diferenciar los colores de la misma manera que los seres humanos, aunque serían capaces de distinguir algunos de ellos.
Si nos remontamos a la evolución que ambas especies han tenido, esto tiene un sentido adaptativo. Los humanos somos de actividad diurna y por lo tanto los conos pueden cumplir su función biológica. En cambio los perros tienen su mayor actividad en las horas de penumbra, cuando la visión depende de los bastones. Por otro lado, esto de alguna manera indica que si bien los colores no son relevantes para los caninos, sí lo es poder ver con muy baja intensidad de luz. Esto a su vez es favorecido por una capa reflectiva del ojo, el tapetum lucidum, que permite maximizar la visión ante una mínima intensidad lumínica. Es decir que si de comparaciones se trata, los perros no pueden ver una gama tan amplia de colores como nosotros los humanos, aunque poseen una capacidad de discriminación de la iluminación mucho mayor.
En lo que respecta a la percepción visual de las formas o más específicamente de sus detalles, es inferior en los perros con respecto a los humanos. Aquí estaría la explicación de por qué muchos perros reaccionan en forma temerosa cuando durante un paseo se encuentran repentinamente con un objeto novedoso para ellos; también esto explicaría algunas reacciones agresivas hacia sus propietarios cuando usan por primera vez un sombrero o un paraguas.
Por el contrario, los caninos son muy superiores a nosotros, alrededor de unas diez veces, para percibir los movimientos sutiles de las cosas. Esta capacidad siempre les fue muy útil a los lobos en el momento de realizar las cacerías, ya que la percepción de cualquier movimiento resultaba de suma importancia para atrapar la presa. Por este motivo, muchas potenciales presas se "congelan" en lugar de escapar cuando perciben a un depredador.
En cuanto a los ángulos visuales, éstos son superiores en el perro, sobre todo el ángulo horizontal, lo que significa que el perro posee un campo visual mucho más ancho. Los humanos vemos en un ángulo de 125 grados aproximadamente, mientras que los perros tienen un ángulo visual de unos 250 grados. El ángulo vertical es comparativamente superior en el perro, aunque en menor medida que el horizontal.
La capacidad de ver a distancia de los perros tiene un alcance menor que en los seres humanos. Es importante destacar que los perros miran fijo con menos frecuencia y durante menos tiempo que el hombre. Esto se debe a la mayor especialización de la fosa central de la retina (fovea centralis) en el humano, que se utiliza para lograr una nitidez visual adecuada al enfocar con los dos ojos a la vez un objeto. Por eso los humanos movemos los ojos casi sin interrupción sometiendo todos los puntos del campo visual a la fovea centralis, lo que explica también la mayor capacidad para percibir los detalles. En el perro esta distribución de la percepción visual entre el centro y la periferia de la retina no está tan evolucionada, por lo que utilizan la percepción periférica con mayor frecuencia y sólo miran fijo con la parte central de la retina durante cortos períodos de tiempo y en momentos de gran tensión, como en las situaciones de ataque. Es por esta razón que para los perros, al igual que para muchos otros mamíferos, la mirada fija implica que existe de por medio un contexto agresivo.
Fuente : Web "Comportamiento animal"

viernes, 13 de noviembre de 2009

Chistes de Médicos

Cirujanos de tertulia
Un grupo de prestigiosos cirujanos están charlando y comentando las distintas intervenciones que han realizado.
Uno de ellos dice:
- La verdad es que no hay nadie más fácil de operar que los bibliotecarios.
- ¿Por qué?, pregunta el resto.
- Porque cuando uno los abre se encuentra todas las cosas por orden alfabético.
Otro de ellos comenta:
- No es cierto, no hay nadie más fácil de operar que un registrador.
- ¿Por qué?, pregunta el resto.
- Porque cuando los abres te encuentras todo ordenado numéricamente.Entonces, el tercero, comenta:
- No es cierto, no hay nadie más fácil de operar que un mecánico.
- ¿Por qué?, pregunta el resto.
- Porque cuando los operas y después ves que te sobran piezas, ellos lo entienden y no se enfadan.

lunes, 26 de octubre de 2009

Vacío existencial


Dieta vegetariana y salud ósea



Este tipo de alimentación se asocia a una menor densidad mineral de los huesos, pero no es motivo de preocupación clínica
La asociación entre las dietas vegetarianas y la densidad mineral ósea es un asunto controvertido. El debate se centra en la posibilidad de que este tipo de alimentación provoque una menor masa ósea, como afirman algunos estudios, frente a otras investigaciones que no han encontrado relevancia estadística en esta relación. El tema preocupa porque la densidad mineral ósea es el predictor más fuerte y consistente de las fracturas asociadas a la osteoporosis.

En los países occidentales, una proporción considerable de la población ha adoptado una dieta vegetariana, que no incluye alimentos reconocidos en la alimentación tradicional como los mejores para la formación y el crecimiento de los huesos. La cantidad y calidad de los nutrientes ingeridos (calcio, fósforo, magnesio, vitamina D, A, K) y el consumo de otros elementos dietéticos que favorecen o entorpecen la absorción de los minerales que nutren el hueso, tienen una impronta relevante en la salud ósea. Estos factores se suman a la predisposición genética de cada individuo para desarrollar trastornos óseos.
La última revisión sobre la posible asociación entre dieta y densidad mineral de los huesos, un tema controvertido, es un meta-análisis dirigido por el Bone and Mineral Research Program Garvan Institute of Medical Research, recogido este mes de octubre en el "American Journal of Clinical Nutrition".


Diferencias entre dietas vegetarianas

Uno de los criterios de esta revisión era clarificar los distintos conceptos de dieta vegetariana, puesto que podía haber diferencias interesantes entre el consumo de los nutrientes que sirven al hueso según el tipo de alimentación. Se realizaron estudios que analizaron la densidad ósea a partir de cuatro tipos de dietas vegetarianas: semivegetariana, que excluye sólo el consumo de carne como alimento animal; lacto-ovo-vegetariana, que descarta además el pescado, pero contempla la leche y los huevos; lacto-vegetariana, que sólo admite la leche y los lácteos como fuente proteica animal; y la dieta vegana, que prescinde de todos los alimentos de origen animal.
En el análisis se tuvieron en cuenta nueve estudios, con una muestra total de 869 mujeres y 1.880 varones. Los resultados más relevantes desvelaron que las personas vegetarianas tenían un 4% menos de densidad mineral ósea (en el cuello del fémur y en la columna lumbar) que las omnívoras. Este parámetro fue inferior en las veganas, con un 6% menos de espesor de hueso.


El papel de los nutrientes

El calcio. Se admite que los vegetarianos pueden tener una mayor ingesta global de calcio, pero el porcentaje absorbible respecto al total consumido se estima menor. Este mineral es relevante para la salud, la formación, el crecimiento y el mantenimiento de los huesos. Son varios los estudios que han encontrado asociación directa entre el consumo de calcio dietético, la densidad ósea y la reducción del riesgo de fractura. Sin embargo, el mayor meta-análisis, con 33 estudios sobre el tema, revela que la contribución del calcio dietético a la densidad ósea es modesta.
Los autores sugieren que las diferencias en la ingesta de este mineral o las fuentes de consumo animal (leche y derivados, sardinas) o vegetal (frutos secos, semillas, leguminosas) no tienen un efecto significativo sobre la variación observada en la densidad ósea. Si se atiende a estos datos, es poco probable que la menor solidez de los vegetarianos en este análisis se deba a las diferencias en la ingesta de calcio dietético.
El papel de las proteínas. La relación entre la ingesta de proteínas y la salud ósea ha sido muy discutida. La hipótesis más firme defiende que una dieta alta en proteínas de origen animal ejerce un efecto negativo sobre la salud ósea, ya que genera una carga ácida que requiere la resorción de calcio del hueso para equilibrar la homeostasis. Esta pérdida mineral se asocia con un mayor riesgo de fragilidad y de fractura. En las dietas vegetarianas, debido al menor consumo de proteína animal, éstas no se contemplarían como un nutriente negativo.
Algunos autores indican que las proteínas y el calcio actúan con sinergia en la función ósea si ambos elementos se ingieren en cantidades suficientes en la dieta. Sin embargo, las proteínas pueden ejercer efectos negativos sobre la densidad ósea cuando la ingesta de calcio es baja.
Las dietas vegetarianas, en particular las veganas, se asocian a una menor densidad mineral ósea, pero no a un nivel que se traduzca en una preocupación clínica. La densidad del hueso es un fenómeno fisiológico complejo influido por múltiples factores ambientales y genéticos. Esto explica que cualquier modificación exclusiva de la dieta no es suficiente para mejorar la salud ósea.


ISOFLAVONAS Y HUESO

Una particularidad diferencial de las dietas vegetarianas respecto a las occidentales es que las primeras contienen más fitoestrógenos. El Committee on Toxicity of Chemicals in Food, Consumer Products and the Environment (COT) del Reino Unido estima la ingesta media de isoflavonas en los veganos en 75 miligramos al día. Esta cifra supera con creces los 12 miligramos diarios de los vegetarianos no estrictos, y todavía más la media de los consumidores occidentales (2 mg/día).
Se ha sugerido que las isoflavonas pueden ayudar a prevenir la pérdida ósea después de la menopausia, aunque la asociación no está clara. El Departamento de Estadística Médica y Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Sun Yat-sen, en Guangzhou (China), realizó un meta-análisis de ensayos controlados aleatorizados sobre el uso a largo plazo de suplementos de isoflavonas de la soja en la densidad ósea entre mujeres tras la menopausia.
Se repasaron diez estudios realizados entre 1990 y 2008, con una muestra total de 896 mujeres que tomaron el complemento con una dosis media de 87 mg de isoflavonas de soja durante al menos un año. La conclusión fue clara: es poco probable que el consumo de estos complementos tenga un efecto positivo significativo en la densidad mineral de la columna lumbar y la cadera en las mujeres.


Fuente: "Consumer Eroski"

viernes, 23 de octubre de 2009

Nueva promesa en la batalla antiobesidad

- Nueva promesa en la batalla antiobesidad
- Un estudio muestra la eficacia de un fármaco para combatir el exceso de kilos
- El 76% de los individuos tratados con liraglutida 3 mg perdió más de un 5% de peso
- Los investigadores reconocen que son necesarios estudios clínicos a largo plazo


MADRID.- A la lista de fármacos antiobesidad no paran de unirse posibles candidatos. El último es la liraglutida, un medicamento inicialmente desarrollado para el tratamiento de la diabetes tipo 2, que ha demostrado una capacidad para producir pérdidas de peso en personas obesas. Según los resultados de un estudio preliminar, el fármaco podría ser más efectivo -en su dosis más alta- que el ya comercializado orlistat.
La investigación, que aparece esta semana en la edición on line de 'The Lancet' y ha sido patrocinada por la compañía fabricante del producto -Novo Nordisk-, comparó los resultados del fármaco (en dosis inyectables de 1.2 mg, 1,8 mg, 2,4 mg y 3 mg) con los de un placebo y el citado medicamento antiobesidad oral en una muestra de 564 personas no diabéticas procedentes de 19 puntos de Europa. Además de la terapia farmacológica, todos los participantes siguieron una baja dieta en calorías y un programa de ejercicios durante las 20 semanas que duró el análisis.
Los resultados fueron alentadores para la liraglutida, ya que los pacientes en tratamiento con este fármaco -sobre todo a altas dosis- consiguieron mayores pérdidas de peso que el resto. Estos enfermos consiguieron reducir entre 4,8 y 7,2 kilos (el rango dependía de la cantidad de producto ingerida), mientras que quienes siguieron la terapia con orlistat perdieron 4,1 kilos. Por su parte, los participantes que recibieron placebo redujeron su peso en 2,8 kilos.
En su trabajo, los investigadores, destacan la efectividad de la dosis más alta del medicamento. "El 76% de los individuos tratados con liraglutida 3 mg perdió más de un 5% de peso, y casi el 30% logró reducciones del 10% después de las 20 semanas de tratamiento", recuerdan los autores, dirigidos por Arne Astrup, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca).
Para Felipe Casanueva, director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) y catedrático de endocrinología de la Universidad de Santiago de Compostela, "esta reducción de peso es tremenda. Si un paciente pierde el 5% de su peso se reduce drásticamente su riesgo cardiovascular. Nuestro objetivo no es que el paciente consiga tener los mismos kilos que cuando era joven sino perder la cantidad necesaria para disminuir ese riesgo".
Sin armas médicas para combatirla
Según este especialista, la aparición en el mercado de un nuevo fármaco antiobesidad será muy bien acogida. "Tenemos en todo el mundo una pandemia de obesidad y habrá, posteriormente, otra de diabetes tipo II. Necesitamos urgentemente más fármacos y que las instituciones públicas fomenten el desarrollo de nuevos productos. En España, el sistema sanitario no ha financiado ningún medicamento para disminuir peso y eso se traduce en una concepción de que la obesidad no es una enfermedad, y esto no es así. Además, conlleva el aumento del riesgo de desarrollar múltiples patologías".
En este estudio, se observó además que los beneficios antiobesidad del fármaco también se acompañaron de reducciones en la tensión arterial, la circunferencia abdominal y la frecuencia de problemas como la prediabetes.
Sin embargo, los efectos secundarios fueron mucho más comunes entre los pacientes en tratamiento con liraglutida. Las náuseas y los vómitos fueron los problemas más frecuentes, aunque en la mayoría de los casos, se presentaron de forma transitoria.
"Estos efectos son esperados, comunes con otros fármacos y muy rara vez conducen al abandono del tratamiento. Además, lo que se ha observado en otros medicamentos similares es que estos efectos se dan en las primeras etapas de la terapia y gradualmente van desapareciendo", afirma Felipe Casanueva.
Aunque contentos por los resultados de su trabajo, los investigadores reconocen que son necesarios estudios clínicos a largo plazo que analicen a fondo los efectos de la liraglutida sobre el peso, los factores de riesgo cardiovascular, además de su posible papel en la prevención de la diabetes.
En la misma línea se muestra George A. Bray, del Centro de Investigación Biomédica de Pennington (Louisiana, Estados Unidos), quien también en la revista 'The Lancet' apunta a las posibles complicaciones de un fármaco que exige una inyección para su correcta administración.
En su comentario, Bray señala que en el estudio dirigido por Astrup se reseña una efectividad de orlistat significativamente menor que la aportada por otros trabajos, por lo que este punto también debería abordarse a fondo en nuevos trabajos.Un estudio muestra la eficacia de un fármaco para combatir el exceso de kilos
El 76% de los individuos tratados con liraglutida 3 mg perdió más de un 5% de peso
Los investigadores reconocen que son necesarios estudios clínicos a largo plazo.
Fuente. el mundo.es

viernes, 9 de octubre de 2009

Regla de oro para limpiar los oídos

Limpieza natural. El conducto auditivo cuenta con un sistema natural de limpieza que procura que el cerumen vaya saliendo hacia fuera y se caiga.


La manera más adecuada de limpiar los oídos es no limpiarlos. La obsesión por mantener pulcro cada milímetro de nuestro cuerpo nos arrastra a cometer ciertos abusos que pueden resultar contraproducentes para la salud, en este caso, del oído.



1. No se deben limpiar los oídos

Mucha gente desconoce que el simple hecho limpiar incorrectamente el oído puede afectar de manera negativa provocando desde un simple aunque incómodo taponamiento, hasta infecciones, perforaciones y otro tipo de lesiones. La mejor manera de limpiar el oído es dejar que desarrolle su proceso natural de limpieza. El conducto auditivo cuenta con un sistema natural de limpieza que procura que el cerumen vaya saliendo hacia fuera y se caiga. Por supuesto, los otorrinolaringólogos desaconsejan el uso de bastoncillos o las irrigaciones de agua o aceite de manera casera, y animan a que se opte por acudir a los profesionales para extraer los tapones que se formen. Los taponamientos de oído son más comunes en verano porque la cera acumulada en el oído absorbe agua y se hincha provocando la formación de un tapón. La pérdida repentina de audición es uno de los síntomas más claros para reconocer que se tiene un tapón en el oído. Aparece de un día y es una pérdida drástica pero se recupera tras la extracción del tapón.


2. Así funciona su sistema de autolimpieza

El canal auditivo que comunica el exterior con el tímpano está formado por folículos pilosos y glándulas productoras de aceite ceroso denominado cerumen. La cera actúa como protección natural del oído, atrapa el polvo, los microorganismos y las partículas extrañas y evita que penetren en él y lo lesionen. Además de por su función protectora, la cera no debemos retirarla porque el propio sistema de limpieza del oído la empuja hacia la abertura y luego cae o se retira lavándose. En algunas personas las glándulas producen más cera de la que puede eliminarse fácilmente y esta cera adicional puede endurecerse en el canal auditivo y llagar a obstruirlo. Aunque, los profesionales reconocen que es más común que el canal se obstruya cuando se intenta limpiar el oído con bastoncillos de algodón, por ejemplo, ya que se impacta la cera y se empujar a un nivel más profundo del canal, ocasionando bloqueo. La Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEOL) afirma que "las personas que utilizan bastoncillos con más frecuencia son aquellas que tienen que acudir a su otorrinolaringólogo más a menudo para solucionar el problema de tapones". Los especialistas insisten en el riesgo que supone para el oído emplear de manera casera preparados con gotas o realizar lavados del conducto con suero u otra sustancia sin consultar al otorrino ya que en el caso de que la persona tenga lesiones en la zona que desconozcan y se pueden producir daños mayores. Para limpiarse el oído basta con mojarse el oído en la ducha y limpiar la zona más externa del pabellón auricular con una gasa o toalla fina.


3. Consejos para personas con tendencia a la formación de tapones

La cantidad y la calidad de la cera en el oído es muy variable entre unos y otras personas. En muchos casos existe una propensión genética a tenerlos. En tales casos, el consejo principal es que acudan al especialista para descartar que exista una lesión. Antes de proceder a sacar el tapón, el otorrinolaringólogo suele realizar un examen que incluye una otoscopia. Con esta exploración se visualiza el conducto auditivo externo, el tímpano y el oído medio. Existen dos tipos de tapones: los de cera, que son los más comunes y están causados por una acumulación excesiva de cera; y los epidérmicos, menos frecuentes, y producidos por una descamación de la piel dentro del conducto. Una vez descartadas cualquier tipo de lesiones, se aplican distintos procedimiento: - Irrigación. Consiste en la introducción de agua templada en el oído para reblandecer la cera y que salga hacia fuera. Actualmente existen en el mercado productos para poder realizar este procedimiento en casa pero los profesionales advierte del peligro de hacerlo uno mismo por lesión que pueden provocar debido a la presión o de infecciones en el caso de que el tímpano esté perforado y la persona lo ignore. - Cirugía instrumental. Siempre deben realizarla otorrinolaringólogos. Se trata de llevar un control microscópico y de la limpieza del oído con los instrumentos adecuados. Los individuos con tendencia a la formación de tapones suelen acudir una vez al año al otorrino pero existen casos de recurrencia en la que las citas deben ser más frecuentes, aproximadamente de 2 a 3 veces anuales.